Agua dulce, agua salá, por agua viene, por agua se vaaaa...Esta es la historia de una tal Jenny from Alcorcón que acaba de irse de Erasmus a algún pueblo de por encima de los Pirineos llamado Chavingtown, La Merdelle o Rottenmeierflinflanflüngen mismamente. O también podría ser una tal Mónica de Buenos Aires o Monterrey que decide hacer lo propio en EEUU, qué más da. La cuestión es que la chica llama por teléfono a su familia a los pocos días de llegar. Está deprimida, se siente sola, no conoce a nadie ni el idioma del lugar.
-Mamáaaaaa-solloza al teléfono-Quiero volver a casa, he cometido un error, no me gusta esto.
-Ay hija, es normal que te sientas así al principio, pero tienes que ser fuerte...
-No mamá, no quiero quedarme. Hace un frío de la ostia, odio la comida, no entiendo un pijo de lo que me dicen y...y...-
-¿Qué, hija?
-Y...¡aquí no saben qué es el bidet...!
-[largo silencio] ¡Hija!!¡Coge el primer avión que puedas y regresa con tu mamma! Abandona ese país de bárbaros antes de que cojas unos hongos. ¡Pardiez! [...]
Extraído de:
Robinson, Marujita et al: Tratado sobre el síndrome de privación de bidet. Revista de estudios sociológicos de la Universidad de la vida, 2007. Marujitown, Islas Caimán.
Jenny, Mónica o como queramos llamarlas no son las únicas víctimas conocidas del recientemente descubierto
síndrome de privación de bidet , trastorno higiénico que va a camino de convertirse en epidemia gracias a los
programas educativos de intercambio, la emigración a tierras más septentrionales y las bajas tarifas de las compañías de bajo coste como
Easyjet y
Ryanair. ¿A quién nunca le ha pasado esto?
El mayor shock de una fémina que viaja al norte de los Pirineos o del
Río Bravo es abrir la puerta del cuarto de baño y comprobar con consternación, que esa pieza sanitaria tan valiosa y necesaria como el bidet, no existe. Por alguna extraña razón en la que nuestro equipo de investigación prefiere no ahondar, en algunos países no ven necesaria la presencia de un cacharro para...para...¿para qué sirve exactamente? Según la
Wikipedia:
"
....(del francés bidet, caballito, en alusión a la postura que se emplea durante su uso) es un recipiente bajo con agua corriente y desagüe, generalmente fabricado de porcelana o loza, ideado para limpiarse los órganos genitales externos y el ano."
Bueno, pues eso, que sirve para acicalarse los bajos, hablando en plata. A mí una británica llegó a decirme que creía que era para lavar las chanclas, e incluso en esta
web, he visto como una buena mujer creía que eran
handy baby baths...Otras personas, ignorantes de su verdadera función, lo suelen usar para diversos menesteres:
- Escurrir los paraguas, macetas, etc. (¡mea culpa!)
- Lavarse los pies o prendas de ropa (¡mea culpa!)
- Servir de apoyo para cortarse las uñas de los pies (va a ser que no...)
- Lavar el gato y otros animales pequeños (como bebés, por ejemplo)
- Colocar las revistas y otras lecturas (????)
- Purgar carpas, caracoles y otras asquerosidades comestibles (!!!!!)
- Recipiente para vómitos (puajjj)
- Recipiente para el agua de la limpieza del baño (¡mea culpa!)
- Refrescar las bebidas (ver abajo)
Sea como sea, lo cierto es que en algunos círculos el bidet sigue siendo un tema tabú (como si todos hubiéramos nacido con un clavel perfumado en el lugra del chichi/pilila, ¡hombreya!).
Como ya se ha especificado previamente, no vamos a ahondar en las causas de la poca popularidad del bidet en esas tierras tan frías de por ahí arriba (bueno, para mi tía la de Holanda la explicación más sencilla es que "las tías de aquí son guarras"...yo ahí ni entro ni salgo) Para algunos la ducha diaria suple su falta, lo cual me parece genial, pero ¡jaja! ¿realmente se duchan todos los días o sólo cuando les niegan la entrada en el metro debido a su pestilencia?
En este interesantísimo
post podréis encontrar la opinión de un usuario (con pene, dicho sea de paso) que lo considera un trasto inservible, sin embargo las estadísitcas demuestran que el bidet gusta y mucho: de hecho se siguen poniendo en las casas porque la gente lo usa y punto, y no sólo por la evidente higiene de la limpieza con agüita y jabón.
El hijo de la mujer que creía que era una bañerita para bebés...¿Quién se ofrece para decirle la terrible verdad?
Pongamos el siguiente ejemplo: diez de la noche, llevas fuera de casa desde las 9 de la mañana, estamos a 15 de julio, hace un calor del carajo y has cometido el terrible error de ponerte unos pantalones de lycra ajustados que se te clavan hasta en el duodeno. Llegas al baño, te los quitas con ayuda de muchos polvos de talco, te desprendes del tanga/braga/calzoncillo/enagua/taparrabos con ayuda de martillo y cincel, llenas el bidet con agua muy fría, te sientas encima y...aaaaaaaah, ooooooohh, ¡síiiiiiiiiiii! (en estos momentos te vienen a la mente imágenes de aquel documental del National Geographic sobre la erupción del Krakatoa, con esos torrentes de lava incandescente corriendo por la ladera de las montañas para terminar adentrándose en la aguas del océano Pacífico haciendo
pfffffffffffff mientras se levanta una nube de vapor por los aires...) Qué gustirrinín, qué frescor,
qué barbarité!, como para no correrse del gusto... Un placer que no deja indiferente a nadie. Porque, contrariamente a la creencia popular, el bidet no es patrimonio exclusivo del género femenino, muchos hombres también lo usan para refrescarse y asearse las partes nobles (testigos protegidos me han confesado que cuando tienes el culo más peludo que un mono del Amazonas, el papel higiénico no sirve de mucho...) Además,
¿a quién no le gustan los huevos pasados por agua?Por no hablar del alivio que te proporciona una remojadita tras una salvaje noche de pasión, en que corres al baño para aliviar el escozor del restregón y quitarte de encima el olor a goma quemada. Seas hombre o mujer, insisto. O para superar un ataque de hemorroides desencadenado después de una visita al restaurante mexicano (ya te lo dijo el médico, el picante ni olerlo...) O por no hablar de un eventual caso en que casi te mueres deshidratado encima del water de una cagalera y tu conciencia ecológica te impide gastarte un rollo entero de papel para arreglar el desaguisado. A nadie le gusta ver prendas interiores llenas de patinazos, raspones y palominos diversos (mucho menos a quien le toca meterlas en la lavadora). Y que nadie se encandalice con el tema, todos sabemos que
caga el rey y caga el Papa y que en este mundo de mierda, de cagar nadie se escapa.Conclusión: el bidet es el invento más grande desde la comida enlatada y la tarjeta del Club Carrefour.
Ni toallitas
Charmin, ni chuminadas, luchemos por un mundo de culos (y lo que va delante) limpios y perfumados.
¡Larga vida al bidet! (a pesar de los
agoreros)
Ahora id a lavaros el culo.
Sus quiere (más ordinaria y escatológica que nunca), Marujita
El bidet de mis amigos Barney Gumble y Jebediah Springfield
Links relacionados:
http://es.wikipedia.org/wiki/Bid%C3%A9http://86400.es/2006/08/06/bide-un-artilugio-del-pasado/http://gunillo-superestar.blogspot.com/2006/06/un-invento-francs.htmlhttp://www.cincodias.com/articulo/opinion/bide/Espana/cdsopiE00/20020812cdscdiopi_1/Tes/http://www.orsai.es/2005/04/cagar_leyendo_un_placer_rioplatense.phphttp://www.20minutos.es/noticia/2220/0/HIGIENE/SENTADA/
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